La décima en Panamá

La décima en Panamá

Origen

La décima en Panamá, surge desde la época de la conquista debido a que el país, ha sido un punto principal de tránsito para muchas misiones colonialistas. Esto de una forma u otra fue creando los cimientos o fundamentos de nuestro folklore. Combinando las corrientes de los pueblos colonizados con las tradiciones de nuestros indígenas.
Tanto la décima, como otros elementos, nos llegan de España. Transportada en galeones comandados por los conquistadores.

La décima o poesía era producto de una experiencia diaria y de una necesidad social en el los juglares, cuyo oficio se desarrollaba y se nutría del diario vivir del pueblo. Se ha mantenido durante el tiempo a través de diferentes generaciones y aún sigue vigente.
Recoge la esencia de los paisajes del devenir diario y sus formas son elevadas a la expresión cantada.
La décima en Panamá, tiene diferentes matices y dimensiones producto de su desarrollo y evolución. En el entorno no escapa tampoco a los aportes de otras culturas ya que Panamá desde tiempos inmemorables ha sido país de paso y de estadía para otras culturas. 

la décima en panamá

La décima escrita

“En poesía, una décima es una estrofa compuesta por 10 versos octosílabos. Es una de las formas estróficas de mayor arraigo y distribución en toda latinoamérica. Posee una estructura literaria y musical precisa y extremadamente rigurosa.
En la actualidad se emplea esta palabra con el sentido específico de décima espinela (espínela), que toma su nombre del poeta Vicente Espinel, de fines del siglo XVI. La contribución de Espinel fue fijar la estructura de rimas de la décima en abbaaccddc. Además, sólo puede haber pausas después de los versos pares, particularmente después del cuarto”.                                      https://www.definiciones-de.com/Definicion/de/decima_poesia.php#definicion_snip © Definiciones-de.com

La décima escrita mantiene el aspecto antiguo de la misma. Nace en las entrañas del saber popular y es una expresión que combina habilidades y destrezas con la literatura.
Las variaciones que se pueden encontrar son propias del mestizaje producto del choque cultural y del que transita permanentemente por nuestro Istmo.
Como composición literaria, la décima es flexible y permite que el compositor dedique sus versos a cualquier tema.  Ya sea de historia, de amor, jocosidad, política, religiosa o de cualquier otro tipo.

La décima cantada

Desde su creación literaria hasta su interpretación, la décima tiene un carácter de diversión, encuentro espiritual o simplemente un momento ameno.
Transcurre naturalmente con un repertorio propio con giros melódicos que le dan la característica literaria que puntualiza e identifica lo que se quiere expresar.  En consecuencia, reúne todos los elementos necesarios para transmitir un mensaje de enseñanza para educar a un público.
En nuestros campos la práctica del canto de la décima nos muestra dos posiciones:

  • Nace de la aceptación popular y por lo tanto es normal escuchar voy para una “Cantadera de Décimas”
  • A raíz de la aparición de una pequeña guitarra de cinco cuerdas conocida como mejoranera surge un nuevo nombre para etiquetar a esta expresión. “Cantadera de mejorana”

Es el maestro Juan Andrés Castillo quien define al género como cantadera de mejorana, haciendo alusión a la pequeña guitarra autóctona.
Sin embargo, esta es una definición abrigada y alimentada por el autor y ejecutante de mejoranera.
El nombre de mejorana se origina de la guitarra autóctona de Panamá, conocida como mejoranera. El tono musical que se deriva de su ejecución se conoce como mejorana no obstante esta ejecución melódica en el instrumento mejoranera es autóctono ya que posee su propia estructura melódica y armónica lo que hace que el intérprete tenga que ajustarse a la melodía que esta guitarra criolla indica.
No existen registros escritos que indiquen cuándo entró la guitarra mejoranera al escenario de las cantaderas. Sin embargo, su importancia es palpable.
La mejorana está vigente y es ubicable en algunas regiones más que otras. Pero, con igual importancia y relevancia.

En conclusión, el canto de la décima es un encuentro con el sentimiento más puro con nuestra campiña interiorana. En la actualidad, las tardes de cantaderas mueven la economía informal y se ha convertido en un ente comercial. 

Los Torrentes

Para cantar una décima en Panamá, se requiere fundamentalmente de un torrente.
Se denomina torrentes a las secuencias armónicas y melódicas que se utilizan para acompañar el canto de la décima. Estructurados sobre una base tonal y un sentido rítmico.
El campesino nuestro carece de manejo de técnicas.  Sin embargo, el aprendizaje oral le ha permitido comunicarse a través de métodos empíricos cuya creatividad sirve para diseñar su propio estilo.
Ellos han colocado nombres para cada ritmo o torrente, ya que al desconocer la teoría musical para ubicar la referencia tonal, les colocan nombres muy interesantes.

Los nombres se colocaron en honor al creador del torrente. En homenaje a un pueblo o bien al nombre de un ave de corral. Así mismo puede referirse a un caballo, o un instrumento musical, al llanto de un ser humano, etc.  

Lo interesante es que cada nombre identifica el estilo del torrente, y señala qué tipos de temas pueden interpretarse con cada uno de ellos.
En la jerga popular se habla de torrentes tradicionales y comunes que se usan para el acompañamiento del canto de la décima.  Por ejemplo:
Zapatero, Mesano, Gallina o Gallino, Gallino Lamento, Gallino Chitré, Gallino Zarate, Llanto, y Pasitrote.

Sin embargo, al transcurrir del tiempo han ido apareciendo otros torrentes con otros nombres y que actualmente han sido incorporados en las tardes de cantaderas.
Inclusive ya se están interpretando torrentes extranjeros importados de otros países donde también se cultiva la décima, pero con un estilo panameño. Por ejemplo:
El Joropo Venezolano, Guajiro Cubano, Punto Cubano, Jíbaro Portorriqueño entre otros.

Es importante destacar que, al momento de interpretar una décima con un tema específico, debe escogerse el torrente que se adecúe al tipo de mensaje del texto. De allí la importancia de los diferentes torrentes que se usan para las tardes de cantaderas.

Para cantar una décima se requiere fundamentalmente de un torrente a secuencia armónica que sirve como acompañamiento y referencia tonal para el interprete.

El trovador inicia con una saloma. Llámese así a la emisión melódica bucal que no contiene palabras y que sigue la melodía que la guitarra entona. En algunas ocasiones el trovador hace alarde de destrezas con su voz y matiza con colores propios del torrente.

La ejecución melódica hace espacio donde anima al ejecutante de la guitarra y literalmente al instrumento como forma de identificación y para complementar la exposición de la décima con expresiones como:
“échale guitarrita compañera” “póngale sentimiento que yo le pongo el corazón” “por allí mismo compañero”

Luego que el trovador realiza la saloma inicial puede interpretar el primer pie de verso al compás de la guitarra cuyos acordes se realiza de acuerdo al desarrollo del texto. Cada torrente impone una tonalidad que le da la característica al mismo con respecto al trovador, ya que cada uno tiene su propio estilo para cantar.

La décima como expresión folklórica

La décima es muy popular en Panamá y se puede afirmar que se practica en toda la geografía nacional como expresión popular. Por lo tanto, se ha convertido en una actividad que moviliza a un público especifico que le gusta y se identifica con ella.
Anteriormente “las cantaderas de décimas” pertenecían a una geografía especifica. La campiña interiorana. En consecuencia, no era actividad de la urbe capitalina, sino de los campos.

En la década del setenta la décima como expresión, emigra hacia la capital donde todavía no era aceptada.  Más bien se denigraba a las personas que practicaban esta expresión folklórica.

Sin embargo, la presencia y perseverancia permanente por parte de entes del folklor, logra que la décima se coloque en un espacio importante que inclusive ha sido sustancial para promover valores a través de concursos.
Hoy día, el canto de la décima juega un papel fundamental como atracción y como actividad generadora de economía dejando un nivel económico alto.
Se ha posesionado en nuestro medio en eventos como patronales, festivales, ferias, fiestas populares, y con el devenir de los tiempos ha ido evolucionando y adquiriendo la importancia que como género merece.

Imagen destacada:
Profesor Belisario Rodríguez. Guitarrista profesional de tardes de cantadera. Panamá.

Referencias:
Universidad de Panamá. De Moyanola Rita R.  La décima como género musical y su aporte a la educación panameña. 

4 comentarios en “La décima en Panamá”

  1. Hola me pareció interesante, saber y aprender de cosas como este género autóctono de tu país…
    Q bueno q no se perdieran las raíces de nuestros orígenes.
    Gracias por enseñar y por aprender un poco.

  2. Muy ilustrativo este trabajo.
    Interesantisimo, cuando piensas como el ingenio creativo de nuestros campesinos logra inclusive, improvisar la décima en las cantaderas, respetando las reglas de la misma, de manera empírica.

  3. Dania Elizaberh Sandoval Delgado de Ochoa

    Vielka Argelis te felicito por este escrito, por esa facilidad de expresión escrita que tienes para explicar lo que es la décima, me ha quedado claro lo que es una décima panameña en todas las facetas, su historia, técnica, torrentes, su métrica y su tradición popular y costumbrista de nuestros pueblos, me quito el sombrero por tan excelente descripción de este género literario poético.

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