¿Educación resiliente?

En tiempos de Covid-19

Por Gladys E. Navarro Montenegro, profesora en la Universidad de Panamá, licenciatura en Trabajo Social, Máster en Ciencias de la Familia y en Educación; candidata a doctora en educación.

En marzo de 2020 el mundo se vio inmerso en la vorágine de un suceso extraordinario, un virus, se ensañaba en la humanidad con consecuencias mortales para la salud de los infectados.

Ante este fenómeno que se declara una pandemia una vez logrado el consenso de la comunidad científica, los gobiernos de todo el mundo establecieron medidas de contención para evitar la propagación del virus entre ellas el confinamiento, la cuarentena, el distanciamiento social y medidas de higiene constante.

Estas decisiones tienen sus consecuencias entre ellas la paralización de las actividades económicas y por ende el desempleo que ello genera a pesar de que los gobiernos han prohijado en algunos Estados medidas de protección al empleo y otros a las empresas incluyendo las grandes empresas.

Solamente en la región de América Latina previo a la pandemia se observaba una ralentización de la economía y la proliferación de actividades informales y aquellos países como Panamá con índices de crecimiento muy alto los cuales decrecieron en los últimos ocho años.

Las principales víctimas de esta inestabilidad laboral y la falta de creación de puestos de trabajo son los jóvenes y las mujeres, quienes resienten un escenario laboral incierto sin ingresos para acceder al crédito de por ejemplo una vivienda aun cuando estén muy calificados.

Se potencia previo a la pandemia la creación de pequeñas y medianas empresas que garantizan los mayores rubros en cuanto a puestos de trabajo, pero son las primeras en colapsar con las medidas de cuarentena fundamentalmente porque su capacidad de ahorro es muy limitada y los procesos de adecuación a la nueva normalidad son costosos.

Según estimaciones de organismo especializados aproximadamente 20 millones de personas quedarán sin empleo porque la empresa no le va a renovar los contratos, otro aspecto tiene que ver con la pérdida de horas de trabajo, trabajan, pero menos horas y por ende le pagan menos (OIT,2020)

Surgen nuevas modalidades de trabajo como el home Office que posibilita la conservación de puestos de trabajo consecuencias como el empleador no paga la luz, ni la internet de los trabajadores, ni le brinda equipo necesario, las jornadas de trabajo más allá de las ocho horas convencionales, el home Office es la nueva modalidad de esclavitud y aunque se ha legislado sobre ella no se han logrado mejoras ¿cómo? en un escenario laboral tan incierto.

Sin una ocupación u empleo que le permita generar un ingreso las familias perderán sus hogares, el acceso a los servicios básicos, aunque haya moratorias para el pago de una deuda acrecentada, el acceso a la educación y hasta la alimentación son precarios, aunque los estados han aprobado subsidios que resultan insuficiente por los costos de la canasta básica de alimentos.

Un renglón afectado es precisamente el acceso a los servicios de salud, en Panamá a través de una alianza entre el Ministerio de Salud y la Caja del Seguro Social se ha atendido la población afectada por Covid, pero se ha descuidado grandemente las otras enfermedades y por supuesto desde hace casi veinte años la medicina preventiva en ambas organizaciones.

Simultáneamente al confinamiento, ocurre el cierre de las instalaciones físicas de escuelas, colegios y universidades y la suspensión inmediata de las clases presenciales en todo el mundo, se calcula que unos 1500 millones de personas en el mundo quedaron sin recibir clases (Banco Mundial, 2020)

La disyuntiva planteada ante esta panorámica era continuar con las labores educativas o suspenderlas para el próximo año el problema está en que no hay fecha definida para la terminación de la pandemia.

Conscientes de que la educación es el principal factor de movilidad social se eligió continuar el proceso educativo en la modalidad educativa a distancia, en línea(virtual) o fuera de línea, uno gestionado a través de plataformas virtuales y el otro a través de módulos que se hacen llegar a los estudiantes.

Entre las modalidades gestionadas están: lecciones por radio y televisión, envió de materiales por WhatsApp, plataformas virtuales que permiten la interacción alumno- docente u otros, plataformas para descargar materiales entre otras modalidades.

Garantizar el aprendizaje en línea implicaba poseer conexiones de internet, wifi en los hogares y aquí surge el primer problema en Panamá.

Uso de las tic en Panamá

USO DE TICS EN PANAMÁ

 

Población

4,218,808

clientes de red móvil LTE

2,776,656

usuarios de internet

2964602.0

internet residencial

2,412,744

internet comercial

29679

teléfono red fija

741,269

clientes de internet

574,463

clientes residenciales

574,784

clientes comerciales

29,679

teléfono red fija residencial

484,378

teléfono red fija comercial

256,890

usuarios de red móvil

5,599,005

cable modem

440,454

ADSL

115,508

wifi

1,893

Fuente:
http://www.ciditic.utp.ac.pa/observatorio-panameno-de-las-tecnologias-de-la-informacion-y-la-comunicación
https://www.datosabiertos.gob.pa/organization/autoridad-nacional-de-los-servicios-publicos-asep

El cuadro anterior elaborado por la autora, basada en la data proporcionada por el observatorio panameño de tecnología y en ASEP, nos refleja claramente en cifras absolutas que el 65% de la población es cliente de red móvil, y a nivel residencial solo el 57% de la población está conectada a internet, muy pocos tienen wifi sin embargo el número de usuario de red móvil sobrepasa los números de la población debido a que en los hogares por lo menos dos tienen un dispositivo móvil.

Sin embargo, a pesar de este dato favorecedor lo cierto es que a nivel de hogares nos encontramos con la triste realidad de un solo dispositivo para uso del padre o de la madre que está en teletrabajo y uno o varios niños en edad escolar, evidencia de los malabares que han asumido las familias ante la educación virtual en Panamá, a final del año MEDUCA informa que cerca de 46,000 estudiantes no se pudieron localizar.

Entre otros datos interesantes de acuerdo con estudios realizados por Unicef-COPEME (2020)8 de cada 10 hogares recibieron educación a distancia en alguna de sus modalidades,3 de cada 4 han perdido su ingreso, el 63% declaró no tener alimentos suficientes, el 43% de los tutores que realizan el acompañamiento escolar de sus hijos tiene carga laboral.

A falta de un acompañamiento pedagógico per se por la distancia mediada este es proporcionado por los padres quienes han asumido el mismo con las carencias en cuanto a conocimiento y habilidades tecnológicas escasas, amén de las habilidades didácticas.

Observamos entonces que los resultados del modelo seguido en cuanto a desarrollo económico trae como consecuencia una profunda inequidad educativa cuyo afrontamiento en esta época de crisis ha requerido grandes habilidades de los organismos rectores para garantizar el acceso a la educación a todos los ciudadanos posibles  con la mediación de docentes que han tenido que ir a buscar sus alumnos o realizar aportes para tarjetas de celular y otras de tal manera que el estudiante pueda conectarse en las aulas virtuales.

Por otra parte, la desigualdad social presente ya en nuestro país se agudiza profundamente ante el despido solapado de miles de empleados entre los cuales están muchos estudiantes universitarios, o sus padres; la suspensión de los contratos laborales o el deterioro de los magros ingresos de otros miles de trabajadores ante la reducción de la jornada laboral.

Otra variable presente es que ya para 2019 los niveles de ocupación informal eran altísimos, y se estima que la misma crecerá exponencialmente.

El escenario en estas latitudes es muy sombrío, para los estudiantes muchos no poseen la conectividad, ni los dispositivos para conectarse otros constituyen el único sostén en una familia de varios desempleados.

Pero a pesar de la deuda con estudiante de los primeros niveles la educación se reinventó en una vertiginosa carrera por brindar oportunidades educativas a los estudiantes con el sacrificio de los principales actores de este proceso: docentes, estudiantes y padres a los cuales les correspondieron responsabilidades cruciales en esta situación.

Hay oportunidades precarias de educación para miles de estudiantes al carecer de estas ventajas tal vez porque la internet no es para todo y la calidad de la internet en uno de los países más ricos de América es deficiente sobre todo para aquellos de menores ingresos y no existe para muchos.

¿Falta de previsión?

Es probable. O tal vez el desarrollo privilegiado del capital.

El escenario es tal para los estudiantes, para los profesores significó mucho trabajo y sacrificio pues en el caso de las universidades una gran cantidad de docentes no estaba preparados para enfrentar el reto de facilitar el aprendizaje en las aulas virtuales, se tomaron cursos acelerados, tutoriales y mucho ensayo y error para asumir estas tareas.

Si bien es cierto que en la mayoría de las universidades del país se gestionan cursos y postgrados virtuales no era la modalidad imperante. Todo lo contrario, la modalidad era presencial y muy tímidamente semipresencial, por lo tanto, el siguiente aspecto era adecuar el currículo a los entornos virtuales, como docentes hicimos el esfuerzo por cubrir esta parte y atender la didáctica de las clases virtuales aun cuando se tuviera poco conocimiento del manejo de estos espacios.

El estar home Office, representó para los docentes horas de contacto síncrono y asíncrono, además de horas de acompañamiento pedagógico a través de las diversas plataformas Edmodo, classroom, Moodle, teams, zoom, entre otras; muchas de estas plataformas eran gestionadas mediante pago o compra de programas por los docentes, es decir no eran institucionalizados, se trataba de generar acceso a la educación para los estudiantes.

Esto significó también que proveedoras de electricidad como naturgy aumentaran escandalosamente las tarifas de electricidad para los usuarios a pesar de las disposiciones gubernamentales, situación que también se dio en las empresas proveedoras de internet.

Lo particular de esta situación es que los pagos de luz, internet y aires se efectuaron y se continúa haciendo por los profesores, y todo trabajador que estaba o está home oficce.

Para otro grupo de docentes la docencia virtual significo la compra de portátiles, celulares u otros dispositivos que le permitieran brindar sus clases.

Al culminar un año de clases impartidas en escenarios virtuales es importante plasmar la satisfacción del deber cumplido y que la deuda con el atraso educativo de una generación completa en educación sea menor.

Los estudiantes recibieron una oportunidad para aprobar su carrera o un nivel más, claro está que significo mucho sacrificio para ellos y sus docentes, pero valió la pena.

Se cumplieron los planes, se aprendió es probable que se compartió una rica experiencia donde entre ambos aprendimos a gestionar el conocimiento en entornos virtuales.

Referencias

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