Vivencias en Pandemia

Vivencias en Pandemia

Mi nombre es Jessica Lizeth Gallardo Hernández

Tengo 13 años de edad, curso séptimo grado, y soy orgullosamente panameña,. Me considero una niña alegre, apasionada por mis estudios y el deporte de baloncesto el cual practico desde primer grado y mi pasatiempo secreto es leer y escribir.

 Cada uno de mis días los vivía al máximo, pero justo en marzo 2020 sucede algo inesperado que le dio a mi vida y al mundo entero un giro de 360 grados… una pandemia.

Cuando escribía estas líneas, una batalla se daba dentro de mi ser, eran el miedo y la esperanza. En este escrito se ven mis emociones plasmadas.
Empecé a escribir con un nudo en la garganta y lágrimas en mis ojos, ante esta situación llena de sufrimiento, y todo gracias a un virus destructor que arrebató vidas, sueños e ilusiones en el mundo entero. Resulta difícil para mi corta edad asimilar lo que está sucediendo, fue dramático escuchar cada segundo en los noticieros: ¡Quédate en casa! Dramático ver toda la gente que estaba falleciendo y que ni la muerte ni los contagios daban tregua, mis pensamientos a veces temblaban de miedo en pensar, 

¿Cómo lucharíamos para sobrevivir?

No solo en mi familia sino en toda la humanidad, pues el mundo en cuestión de segundos colapsó y solamente dejó un futuro incierto.

Nos encontrábamos frente a un enemigo del cual se sabía poco y  contra el cual se ha tenido que luchar día a día. Pues si no te mataba el virus, te mataría el hambre, la depresión o el miedo.  Porque no solo vino a destruir vidas, sino que también rompió todos los sistemas económico, político y social, dejando profundas cicatrices. Fue triste ver a mis padres sacrificándose el triple por traer el pan a la casa. Yo sabía lo cansados y estresados que estaban. Lo que más dolía es que encima de todo siempre mantenían una sonrisa en sus caras, como haciéndonos ver a mis hermanos y a mí que todo estaría bien.

Fue deprimente ver que algunas familias se quedaban sin hogar, sin empleos, las personas robando en las calles porque no tenían qué comer.
Padres que no podrán conocer a sus hijos. Familiares que no pudieron despedirse de sus muertos.  Héroes de capa blanca que en esta guerra sacrificaron sus vidas para salvar otras. Sentir impotencia al ver que los ricos se volvían más ricos y los pobres más pobres.  Apreciar desde primera fila que muchos, en lugar de volverse solidarios o cambiar por esta situación, se volvían más egoístas y fríos.

En este momento yo me preguntaba:

¿Dónde quedó el amor?

¿Dónde quedó la unión?

¿No sería mejor si luchamos juntos para sobrevivir y ganar esta guerra ante este virus destructor?

Algo que aprendí de esta pandemia, es que tu familia siempre será el mejor puerto para escapar. Este era el único lugar en donde encontraba la verdadera paz, mi hogar. Pero pese a todas las turbulencias, mi Dios nunca nos dejó solos. En mi familia nunca faltó comida, salud, medicamentos y todo gracias a él.
Antes solo me preocupaba como cualquier niño por obtener una Tablet, un celular, ropa a la moda, ser la mejor de mi equipo de baloncesto.  Pero, todo cambió, ahora mi mayor riqueza son los que mencioné en un principio: salud, alimento, medicamento, educación y mi familia.

Como dice una frase que una vez leí: “Aun cuando más doloroso, injusto y difícil sea, te está ayudando a desprenderte de apegos, y expectativas que has puesto en otras personas”.  No podía rendirme y solo quejarme de mi nueva realidad, EL FUTURO ES MÍO, NO DEL VIRUS y como futura generación, mi misión es llevar esperanza dentro y fuera de mi nación.

Por tal razón oré, oro y seguiré orando para que los gobernantes puedan realizar históricas estrategias para levantar a sus naciones. Pues a cada uno les tocó enfrentar a este enemigo. Algunos en su corto tiempo de gestión como presidentes, otros finalizando su periodo.

En fin, el compromiso era el mismo: evitar la caída de sus naciones y poder así marcar un legado de luz en esta oscura historia. Elevo mis oraciones al cielo para que cada presidente sepa dirigir con sabiduría el timón de sus barcos. Como futura generación cierro estas líneas invitando a la humanidad a luchar juntos por levantar nuestras banderas, nuestra tierra, nuestra casa, frente a tan doloroso infortunio que nos ha golpeado duramente como naciones y demos soluciones basadas en unión, empatía, solidaridad y compromiso cristiano, como una sola patria.
NO SERÁ FÁCIL PERO JUNTOS SEREMOS INQUEBRANTABLES.

Al igual que las flores necesitan la lluvia y el sol para crecer, así mismo los seres humanos necesitamos pasar por el desierto y el cielo para madurar.
Jessica Gallardo

9 comentarios en “Vivencias en Pandemia”

  1. Hermosas palabras, me emociona leer esto que a todos nos ha impactado de diferentes formas pero saber que es la visión de una niña de 13 años me impacta aún más. Muchas felicidades

  2. Maestra Gladibel Santana

    Mi querida Jessica, te felicito por tu gran reflexión. Tus palabras serán la inspiración para muchos jóvenes, pues el darse por vencidos nunca deberá ser nuestra opción. La pandemia nos ha enseñado a valorar las cosas que en verdad deben valer para el ser humano y que ya muchos habían olvidado.
    Todo no ha sido malo, pues nuestro planeta pudo volver a respirar y recuperarse en estos años. Los animales volvieron a ser libres, los ríos y mares dejaron de recibir tanta basura, las plantas vo han dejado de brindar su belleza.
    Son tiempos difíciles, pero con la ayuda de Dios saldremos de esto ,

  3. Eliana Serrano Coelho(su prof. De matemática)

    Hermoso mensaje, cada palabra, cada frase, cada oración llego a mi corazón de una forma inimaginable.
    Gracias Jessica, por compartir conmigo tan bello mensaje y por abrir tu corazón al mundo.

  4. Me sacaste lágrimas. Felicidades, porque a tu corta edad estás clara con todo lo que ha sucumbido a nuestro planeta y a cada uno de nosotros. No ha sido fácil, pero juntos podemos lograr cualquier cosa.

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